El tiempo de espera durante la crisis: la maduración del self.
- Vanessa García

- 5 jun 2019
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 2 oct 2023

Aveces nos gustaría pensar en que lo ideal sería que la vida fuera una línea recta en donde no hubieran descensos, lo cual analógicamente, podría comparar con los momentos de crisis. Nos gustaría que siempre estuviera perfectamente bien, pero esa es una mirada utópica, la realidad es otra.
La vida real del ser humano se caracteriza por descensos, ascensos y momentos estables, considero que cada uno de estos momentos permite que estemos reconstruyéndonos, moviéndonos, cuestionándonos y sintiendo que siempre queremos más, sin alguno de estos momentos simplemente nos quedaríamos en nuestra dichosa y famosa "zona de confort".
Al tener descensos o crisis, podemos asimilar estos momentos de diferentes formas, uno de ellos es percibirlo como una amenaza, por lógica humana, la disposición ante una amenaza es de huida, es decir estaremos huyendo de dicha crisis; o al contrario, podemos percibir la crisis como una situación que no podemos cambiar, la cual en muchas ocasiones requiere esperar pues no tenemos el control de aquella situación, pero la cual si podemos conocer y ver como una aliada.
Cuando percibimos la crisis como una aliada, son innumerables los mensajes que estas situaciones nos quieren transmitir a nuestras propias vidas, y para poder entender aquellos mensajes muchas veces necesitamos tiempo, pues aveces creemos que nos conocemos perfectamente bien, pero solamente, es en aquellas crisis relacionales (crisis que emergen en la interacción con otras personas) en donde podemos ver quienes somos realmente, como se encuentra nuestro corazón, como se encuentra nuestro amor propio, y sobre todo cuales son los marcos de referencia que guían y orientan nuestro caminar en la vida.
Muchas cosas que pensar, las cuales podemos ver como una oportunidad para madurar nuestra forma de ser, si percibimos la crisis como una aliada y no como una amenaza.
El tiempo de espera en la crisis es una herramienta poderosa para poder pasar por encima de nuestras ambiciones egoístas e inmediatas de "quererlo todo ya" y nos permite pensar en "esto no se trata solo de mí, se trata de mi relación con los demás", mi vida, mis decisiones, mis acciones, mis palabras no me impactan solo a mí impactan a quienes me rodean. Esto es poder darle a la crisis un sentido relacional, sabiendo que cuando logro transformarme en ella, los beneficios no van a ser únicamente para mi, sino para quienes me rodean.
En conclusión, recuerda que no podemos cambiar las situaciones que nos rodean, no podemos controlar el comportamiento, el pensar, ni los sentimientos de las personas hacia nosotros, pero si podemos cambiar la forma en la que comprendemos aquellas situaciones que nos duelen, y así pues, nos cambiamos a nosotros mismos, cambiamos nuestro comportamiento, nuestros sentimientos hacia las personas y hacia nosotros; es así, cuando dejamos de lado el querer cambiar la situación, y nos enfocamos en cambiarnos a nosotros mismos, el cambio de la situación emerge por si solo, simplemente fluye, sin ser forzado, es solo una respuesta a un sentir genuino de nuestro interior.
Afinemos nuestro ser para escuchar la más bella melodía en medio de situaciones incómodas.
Y tú ¿estas viendo las crisis que has vivido o vives como aliadas?




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